Fotógrafo Córdoba

SOBRE MI

Qué puedo decir, pués que soy un tio muy normal, mi mujer y mis hijos son los que me dan fuerza cada día para luchar y mejorar, los adoro con locura y son lo primero en mi vida.

Como no se me ocurre como describirme he decidido preguntar a los que me rodean como me ven y he sacado estas definiciones: Noble, sencillo, natural, transparente, exigente conmigo mismo, familiar, muy amigo de sus amigos, serio a primera vista hasta que tengo confianza, legal, comprometido.

Guauuu!...así parece que soy perfecto y no tengo defectos, pués nada más lejos de la realidad, como cualquiera tengo muchos defectos e inseguridades.

Me encanta disfrutar de los pequeños momentos, tanto con la familia como con los amigos, las cervecitas con sus tapas y una charla sin transcendencia, un paseo en bici con mis hijos o acurrucarme con mi mujer en el sofá para ver nuestra serie favorita. Estos pequeños momentos son los que realmente llenan mi vida (y la de cualquiera) aunque algunas veces nos obcequemos con conseguir grandes logros o metas.

He vivido en Córdoba, Madrid y ahora vivo en Lucena, he realizado varios trabajos  de diferente índole que nada tenían que ver con la fotografía y que no me hacían felíz,  hasta que un día decidí formarme y  dedicarme a lo que realmente me llena y motiva “La Fotografía”.

 

Hoy en día puedo decir que hago lo que realmente me gusta. SOY FOTÓGRAFO


POR QUÉ SOY FOTÓGRAFO

Cuando repaso mis fotos de pequeño hay muchas de ellas que no me canso de mirar, y en especial unas en las que aparecemos mi hermano y yo con unos 3 o 4 años. ¿Qué que tienen de especial?, a simple vista  nada, aparecemos los dos muy sucios (había obra en mi casa y nosotros no es que fuéramos especialmente tranquilos), en el salón de  casa, con la misma ropa que mi madre nos había puesto ese día sin saber que nos iban a fotografiar y para remate mi hermano tenía puntos en la barbilla que unos días antes se había partido.

Entonces ¿por qué esas fotos me gustaban tanto? cuando tenía otras en la que aparecía con mi traje de comunión, en estudio, con mi mejor ropa o la mejor iluminación posible.

Un día le pregunté a mi madre que quien nos había hecho esas fotos y me dijo:

.- Fué un chico que iba por las casas haciendo fotos, estaba empezando y me dió pena.

.-¿Y por qué aparecemos llenos de polvo y con esas ropas?

.- Pués porque el chico me dijo que no os cambiara ni os lavara, que así estábamos perfectos y es como se tenían que hacer las fotografías, reflejando a las personas tal y como son.

Hasta que no pasaron unos años más no comprendí del todo lo que este desconocido fotógrafo que estaba empezando, quería decir con sus palabras. No es que las fotografías se tengan que hacer sucios o mal vestidos, si no que la foto que realmente transmite es aquella que “vá mas allá de apretar un botón con una cámara profesional”, es aquella que te remueve por dentro, aquella que te hace revivir un momento o recordar a una persona tal y como era.

Desde ese momento supe que lo que quería era “hacer sentir a las demás personas lo mismo que yo siento cuando veo estas fotografías después de tantos años, mientras más veces las miro, más valor emocional van adquiriendo”.

Por eso cada vez que cojo mi cámara para hacer un reportaje, no sólo capto lo que está ocurriendo, voy mucho más allá y pienso en lo que sentiréis vosotros y vuestros hijos cuando volváis a ver esas fotografías.

 

“Gracias a ese fotógrafo desconocido por fotografiarme tal como era…y soy”

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